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Pis en la cama: otro problema que creció con la pandemia y cómo tratarlo


La enuresis nocturna afecta a chicos desde los 5 años y en algunos casos se extiende hasta la adolescencia. Cuándo hay que hacer un tratamiento.


Es un problema silencioso, sucede de noche y rompe con la tranquilidad del sueño de los chicos. Poco se habla del tema y eso lo vuelve más difícil de tratar. Hacerse pis en la cama es un tabú y le pasa a una buena parte de los niños de entre 5 y 11 años. Después de la pandemia, los casos aumentaron y con motivo de la "Semana de la Concienciación sobre la Enuresis", los especialistas piden que las escuelas empiecen a hablar del tema.


La enuresis es la emisión involuntaria de orina por la noche. "La palabra clave es 'involuntaria' porque a veces uno piensa que los pacientes lo pueden hacer a propósito o lo generan por sí mismos o no pueden retener el pis por una causa orgánica. Al ser involuntario tiene que ver con que es un trastorno del sueño y no relacionado al acto de hacer pis o no", explica a Clarín el doctor Juan Corbetta, jefe de Urología del Hospital Garrahan y vicepresidente de la Sociedad Iberoamericana de Urología Pediátrica.


Por esa razón, desde la medicina no se considera a la enuresis como una enfermedad, si no como un trastorno del sueño y un trastorno del despertar. "La característica común a todos los enuréticos nocturnos es que no se pueden despertar porque tienen un sueño muy profundo", dice Corbetta.


En esa situación, cuando la vejiga está llena, entra en juego otro fenómeno fisiológico "muy particular" en los pacientes enuréticos: producen mucho más pis de noche que de día por una cuestión hormonal.


"Como tienen este tipo de sueño profundo no logran despertar, no tienen esa alarma de la sensación de vejiga plena. Por eso se rebasa el pis de la vejiga una, dos, tres, cuatro veces por noche, generalmente durante el primer tercio de la noche", agrega el especialista que también es jefe de Departamento Materno - Infantil del Hospital Alemán y coordinador de Urología pediátrica en pre y posgrado de la Cátedra de Urología de la Universidad de Buenos Aires (UBA).


La enuresis es un problema muy frecuente que afecta al 16% de los chicos de 5 años, un 10% de los de 6 y un 7,5% de hasta 10 años. Esos porcentajes se vieron incrementados por la pandemia. La sufren más los varones que las mujeres con una relación de 2 a 1.


"Consideramos pre-enuresis entre los 5 y 7 años. Son pacientes que podrían haber controlado esfínteres de noche pero si siguen haciéndose pis, no es tan grave. Empieza a ser importante a partir de los 7 por la condición social, por la actividad", afirma Corbetta.


El tratamiento es en conjunto entre los chicos y sus familias ya que es clave tener una rutina esquemática con los horarios. "Eso significa que tienen que cenar, dormir y despertarse siempre a la misma hora para que logren un ciclo de sueño", señala Corbetta. Justamente, ese fue el motivo por el que durante la cuarentena crecieron los casos.


"La pandemia modificó todo eso porque se cenaba a cualquier hora, los chicos se acostaban muy tarde y dormían muchas horas. Entonces aumentaron los casos. En los que pudimos tratar virtualmente o por consultas presenciales muy aisladas no cumplían estos requisitos con la rutina porque dormían mas horas. Los tratamientos eran inefectivos también", explica el urólogo.


Según Corbetta, cuanto más se apega a la rutina el paciente, más efectivo es el tratamiento.


Al igual que en el caso de otros trastornos miccionales, esta condición sufrió el efecto denominado infradiagnóstico; esto es, por las restricciones, muchas familias no han consultado, lo cual lleva a una disminución de los tratamientos. De esta manera, los chicos continúan con el problema y a esto se les suman los trastornos propios de la pandemia en sí, como el estrés y ansiedad.


Tratamientos contra la enuresis


Corbetta menciona que ante un caso de enuresis hay tres caminos para elegir:


"Uno es hacer absolutamente nada. Observación. Es en consenso con la familia porque se cura solo. Puedo no hacer nada, contenerlo nada más y tomarlo filosóficamente", explica el médico. En este caso, las familias suelen poner protectores en el colchón para evitar que se moje.


La segunda opción es un tratamiento de conducta con alarma. "Significa que el paciente se despierte solo, no que yo lo despierte. Hay mucha confusión en eso: papás que los despiertan y los llevan tres veces por noche al baño. No está prohibido pero no tiene mucho sentido porque lo que hay que hacer con el paciente, justamente, es que se despierte, que cambie ese nivel de sueño tan profundo que tiene", dice Corbetta. Entre las opciones, la más accesible es usar la alarma del celular para que el chico se despierte cada cierta cantidad de tiempo y lo más sofisticado son aparatos como el Pipi Stop o GoGo Band, que consisten en alarmas que monitorean al niño con indicadores biométricos.


Como tercera opción está la farmacológica. "Puede ser un tratamiento sobre la vejiga, específicamente para relajarla. Y el tratamiento clásico que es con la hormona antidiurética que es el más específico que hay y se da a partir de los 7 años", dice el jefe de Urología del Garrahan.


Estos tratamientos pueden ser únicos o combinados.


Cuándo se trata de un "accidente" y cuándo es enuresis


Corbetta dice que después del retiro del pañal, hasta los 5 años "hay que relajarse" y que el chico se haga pis en la cama es algo "completamente normal". No obstante, aclara que entre los 5 y 7 años se puede consultar, aunque sin "ningún tipo de ansiedad a que se pueda resolver farmacológicamente o con métodos terapéuticos específicos porque no hay".


A partir de los 7 sí se puede hacer algo específico porque el problema empieza a afectar la vida social: se pierden campamentos, pijamadas y otras actividades propias de la edad.


"Ahí esta el error del colegio. Esto tendría que hablarse en los colegios o reuniones de padres para que las familias con chicos con enuresis se puedan adaptar. Hoy por hoy, para el paciente genera un lugar de no pertenencia al grupo", dice.


El urólogo explica que a los 9 años dejan de ser flexibles e indican a los padres que traten a los pacientes porque la medicación funciona y se supera el problema para participar de eventos sociales. "Nadie lo está curando de una enfermedad pero sí de esa circunstancia que los aleja de todo ese entorno", comenta Corbetta.


Enuresis en la adolescencia


Son pocos los pacientes que llegan a la adolescencia con enuresis. A partir de los 14, la tasa de chicos con micción involuntaria nocturna empieza a bajar y se calcula que solo hay entre un 1 y un 5% de pacientes enuréticos sobre el total. "Casi el 95% se cura antes de los 14. El período más complicado para nosotros es esa edad entre los 7 y 11, que es el grupo que mas tratamos", dice Corbetta.


"La tasa de remisión anual es del 15%. O sea que la probabilidad que tengo que mi hijo se cure en el período de este años es del 15%. Tampoco es mucho. Sí es verdad que como empieza a los 7 y termina a los 14, cuanto más me acerco y paso la barrera de los 9, más posibilidades hay de resolverlo", señala el especialista.


“Si bien se trata de una afección que en la mayoría de los casos logra resolverse positivamente, puede traer consecuencias físicas y emocionales en el desarrollo de los niños; puede provocar la pérdida de la autoestima, dificultades sociales, problemas de sueño y otros problemas psicológicos. Es por ello que la contención emocional, por parte de la familia, es muy importante, al igual que el hecho de estar atento a las conductas irregulares. En caso de identificar una falta de control constante, es necesario recurrir a la consulta médica para comenzar un tratamiento y al mismo tiempo descartar otras condiciones que pueden superponerse o acompañar a la enuresis, tales como las disfunciones miccionales”, explica Cristian Sager, especialista en Urología Infantil.

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