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¿Qué indicios pueden dar las uñas sobre nuestra salud?


Los cambios en la forma, la textura o incluso el color de tus uñas pueden advertir la presencia de alguna patología. Cuáles son los más comunes y en qué momento acudir al médico para saber si hay motivo de preocupación.


Las uñas son una ventana única hacia la salud general. Muchas enfermedades se asocian con cambios distintivos en ellas: desde las uñas en forma de cuchara de la anemia ferropénica, hasta las uñas redondeadas e hinchadas de la fibrosis quística.


En mi tercer año de medicina, conocí a un paciente que había llegado a urgencias vomitando sangre. Después de dirigir al resto del equipo para estabilizarlo, el médico encargado le cogió la mano y le miró atentamente las uñas. Eran de un blanco gélido, salvo por una franja roja en las puntas.


Nunca he olvidado ese aspecto (un hallazgo conocido como “uñas de Terry”), ni cómo el médico se volvió hacia mí y me dijo: “Apuesto a que este paciente tiene cirrosis”.


Al principio me sentí incrédula: ¿cómo podía adivinar que el paciente tenía un problema hepático con solo mirarle las uñas? Pero tenía razón: tenía complicaciones de cirrosis.


Qué indicios dan las uñas sobre la salud


Aquí algunos cambios comunes en las uñas que pueden indicar algo sobre tu salud:


- Rayas verticales oscuras: se denominan hemorragias en astilla y pueden deberse a morderse las uñas, pero también a una infección de las válvulas cardíacas.


- Crestas horizontales: conocidas como líneas de Beau. Estas crestas que atraviesan la uña se producen cuando el crecimiento de la uña se interrumpe debido a una enfermedad grave o a la quimioterapia. También se han descrito en personas después de contraer COVID-19.


- Uñas picadas y decoloradas: esto puede ser un signo de psoriasis ungueal, una afección autoinmune.


- Uñas quebradizas: son más frecuentes entre las mujeres y en edades avanzadas. El uso de guantes protectores y la reducción del contacto con agua de lavar, detergentes o quitaesmaltes pueden ayudar.


- Uñas blancas, amarillas o marrones: esto puede ser un signo de infección por hongos, que suele comenzar en los pies, en el dedo gordo, y extenderse. En algunos casos, las personas cometen el error de usar productos de venta libre para tratar solo las uñas, sin darse cuenta de que el hongo también está en la piel. Consulta a un médico para determinar qué tipo de tratamiento oral o tópico es el mejor, y asegúrate de mencionar los medicamentos que ya estás tomando para evitar interacciones farmacológicas.


- Uñas mitad y mitad: también conocidas como uñas de Lindsay, estas alteraciones que se observan en la enfermedad renal hacen que la mitad inferior de la uña sea de color blanco lechoso y la mitad superior de color rosa parduzco. A veces, estas uñas vuelven a la normalidad tras un trasplante de riñón.


Tracey Vlahovic, profesora clínica del departamento de medicina podológica de la Universidad de Temple, afirma que los cambios en las uñas, como los que se producen con la artritis psoriásica, podrían ser un signo temprano de un problema sistémico.


Ten en cuenta que las uñas crecen lentamente (tarda unos seis meses en volver a crecer una uña), por lo que no solo una anomalía podría reflejar una enfermedad ocurrida varios meses antes, sino que cualquier tratamiento que se te prescriba puede tardar en mostrar resultados.


Por qué algunas prácticas habituales de manicura pueden ser perjudiciales


Hablando de uñas, es importante tener en cuenta que, aunque la manicura y la pedicura pueden ser atractivas visualmente, probablemente no contribuyan mucho a la “salud” de la uña, y algunas prácticas pueden ser perjudiciales.


Por ejemplo, recortar las cutículas. Puedes pensar que el incómodo proceso de empujar y recortar las cutículas es un mal necesario y que no sirven para nada. Pero no es así. Quitar las cutículas, de hecho, aumenta el riesgo de infección.


“Tanto las cutículas como la punta de la uña están ahí para mantener el ambiente fuera del cuerpo”, explica Vlahovic. “Raspar o empujar esas áreas hacia atrás abre puertas que no deberían abrirse”, agregó.


Es por este motivo que se recomienda que solo se limen y pulan las uñas, o que se acuda a un spa que ofrezca pedicura médica con instrumentos esterilizados utilizando un dispositivo autoclave.


En tanto, las populares manicuras de gel pueden provocar un adelgazamiento de la lámina ungueal y uñas quebradizas debido al repetido proceso de aplicación y retirada (que a menudo implica remojo con acetona y pelado mecánico). Y sé que no soy la única que ha recurrido a querer cubrir las uñas dañadas por una manicura de gel con otra manicura de gel.


Muchos suplementos para el crecimiento de las uñas contienen biotina (y casi el 3% de los adultos estadounidenses la toman a diario). Sin embargo, según la Academia Americana de Dermatología no hay pruebas de que la biotina favorezca el crecimiento o la calidad de las uñas en personas sanas.


Y tomar biotina no es inofensivo, ya que puede interferir con análisis de sangre como el de troponina, utilizado habitualmente para ayudar a diagnosticar un infarto, y dar lugar a un resultado falso negativo. Esto podría tener graves consecuencias, sobre todo entre las mujeres, para quienes los infartos de miocardio ya están infradiagnosticados.



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